En el barrio Santa Teresita, la materia prima local se convirtió en identidad y oportunidad. A partir de un diagnóstico territorial y la articulación entre empresa, intendencia, escuela y un grupo comunitario de madres, surgió un recetario comunitario y el sello «Sabores de Güemes», que certifica saberes locales y habilita la comercialización mediante carnet sanitario bromatológico.

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